Houdini en Panacea (13 – 12 – 2013) – De como la vivió Wirtis


El  viernes trece de Diciembre, como teníamos previsto desde semanas atrás Emma y yo emprendimos la ruta hacia San Luis. El evento que nos convocaba era el regreso a los escenarios de Houdini, la legendaria banda puntana. Para tal menester y con el Imageobvio afán de compartir gastos se nos unió mi primo el más chico.

Salimos temprano, a las 16. Bajón porque soportamos el sol cerrando en los ojos. Pero bueno, por suerte Wirtis se acordó de llevar algo de porro. Fumamos algo y charlamos más durante el camino. Fuimos repasando el primer disco de Houdini, mientras tanto. Hacía tiempo que lo teníamos dejado, siendo como es que “Inmanente” es el disco que consagró la reputación musical del grupo. No obstante, pensábamos con Emma y mi primo el menor ¿Es acaso un fenómeno aislado una obra  – por decirlo de algún modo – estéticamente acabada en el ciclo creativo de un artista? No, por supuesto que no, concordamos los tres. Siempre hay una genuinidad palpable a lo largo de las obras de un artista.

De ahí que volvimos a repasar la violencia de Ruinas, la historia de perdedores patéticos que es Pepo`s Fly, el triste blue de Nadie, la potencia rockera y el pulso surfer de Baja Presión y, por supuesto, mi preferida: Bukowski (después de todo el viejo de mierda este me abrió la puerta a mi ficción: fue el primer escritor que leí de motu propia, sin el consejo de mamá. Seguro los más rústicos me están tildando de maricón o cagón porque mi mamá me daba qué leer. Pero no me importa. No me importa porque bajo su ala leí, por ejemplo, El salvaje anda suelto. Oscuro y depravado texto.) Pero bueno, hablaba del viejo y buen Bukowski amigos porque esta crónica va a ser un tributo. Sí, un tributo mío, el Wirto; al borracho maraca de Bukowski. Por eso trataré de escribir desde el realismo sucio que puedo imaginar.  

Vuelvo.

Hablaba del repaso que hicimos en el viaje y lo beneficioso que fue para la reflexión.

ImageSupongo que fue el hecho de que íbamos a escuchar a una banda que realmente disfrutamos la alegría que nos embargó todo el trayecto tanto que, casi sin cerrar ningún tema, con medio porro en mano y el termo seco de mate; llegamos a San Luis. Mi primo el más chico hizo un llamado y al toque estábamos en Panacea – reducto del evento, ya les cuento – a la vera de una mesa, con una cerveza fría [(eso sí cófrades: en San Luis (y es una sospecha extensiva al resto del territorio cuyano) no tienen cerveza andes, shit!!)]; charlando y fumando más porro. No sé si alguna vez les conté la mancha sanguinolenta en que mutan los celestes ojos de Emma al fumar, pero realmente es muy gracioso y chistoso de ver. Algún día subiré una foto. Bueno amigos no escapemos por la tangente, no estamos tratando de proponer prosa beat o alguna locura de esas, para nada: Wirtis gusta de ir al hueso, al meollo de la cuestión como quien dice. Lo que pasa es que es mucho lo que les quiero contar.

Al poco estábamos charlando con los Houdini, compartiendo algo de porro y rockeándola. Me parece apropiado rescatar la inmensa onda de Juan, el capo bajista que, viéndonos así, tan secos de humos y ansiosos de viaje; nos convidó flores de su propia plantación: gracias bró, ¡te queremos aún más!  

Tenemos que prepararnos porque la queremos romper; dijeron.

Pero si ustedes ya la rompen chabones… propusimos nosotros.

ImageBueno, gracias chicos pero este evento es trascendente para la continuidad del grupo. A partir de lo que suceda esta noche, decidimos el futuro de Houdini.  Uff, exclamamos nosotros nublados.

Para pasar el tiempo fuimos a seguir fumando y, dado que la intensidad lunar era la necesaria, empezamos a tomar. Plasticola le decimos a esta Wirtis, me dijo el diller. No pude más que esbozar un rictus dubitativo… Sí, fíjate que tiene un gusto final a la plasticola. Después de la tercera o cuarta esnifada concluimos que sí, que sabía a goma. A acetato de polivinilo, precisó mi primo el más chico que es ingeniero y muy inteligente. Emma y yo asentimos autómatas.

A las dos y media de la mañana estábamos re locos y duros como pija de preso. Los tres farfullando sin parar y ansiosos a más no poder. Los Houdini nos invitaron tras bambalinas. Emma le sacó un par de fotos al grupo muy buenas. Es que mi nena tiene talento para lo visual. De hecho, los chicos nos las pidieron para colgar en su face. Claro que se las dimos, mayor honor. Bueno a las tres de la mañana, por fin, Houdini salió a escena.

Y era verdad: habían preparado un show de la recalcadaconchadesumadre. Bien al frente y polenta como en las mejores época. Si hasta parecía que la merca no había hecho tanto mal. A mi criterio el repertorio fue muy bueno, se largaron con una onda más bien darki, que remitió a lo más turbio de los años oscuros. Después de cuarenta minutos los pibes hicieron un break. Claro que aproveché y caminé hasta el baño. Esnife unos tiros más y volví por una cerveza. A esa altura ni sabíamos qué tomábamos. Tampoco importa.

Revisando, veo que dejé de lado la descripción del lugar. Y me parece necesario representarlo porque contribuyó.

ImagePanacea es una cava en el subsuelo de la Av. España de San Luis. Una puerta doble, alta y antigua se abre en dos hojas a una escalera descendente – porque siempre estamos descendiendo cuando visitamos Panacea amigos – a cuya izquierda está la barra y, al frente en el final, el escenario. El lugar es húmedo y cerrado. El espeso humo de tabaco se mezcla con la marihuana y la merca de algunos nevados. Por eso, cada media hora, es recomendable ir a esnifar al baño, sino te podés desmayar y perder el show. Además, como los baños están cerca de la puerta de entrada podés aprovechar y tomar aire.    

A los veinte minutos los Houdini volvieron. Ahí explotaron en pura furia de rock and roll. Ruinas abrió esta segunda etapa. De este modo los Houdini pusieron en claro qué la mano venía por el rock. Así se sucedieron temas increíbles como Te odio, Baja presión, Carne y Cosecharás. Para los bises dejaron ese mega hit del underground que es Espejo de Hotel. Todo un palo el recital de la banda. Todo un viaje amanecerla tomando con los Houdini, charlando de rock.

Ahora bien, de seguro ustedes me preguntarán: ¿Y cómo se soluciona el dilema aquel de qué pasaría después del show con la banda, Miguel? Y yo les cuento.

La idea era que, dependiendo de la respuesta del público la banda seguía adelante o se separaba definitivamente y permanecían en el lugar de “culto” donde están posicionados. La respuesta del público fue genial. Colmaron el lugar. Hubo gente sentada frente al bar y por los alrededores escuchando el recital. Los Houdinis realmente quedaron muy contentos y optaron por lo correcto: permanecer separados, como banda de culto. WTF??? Preguntarán los ambiciosos, y también les respondo: porque importa un pito lucrar, pibe, lo que interesa es concretar obras estéticas, hacer arte.

Saludos amigos del rock, les dejo un abrazo, les dejo un firulete también. Pronto vuelvo, muy pronto con algo sesentero tal vez.

Les dejo unos videos 

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