Pequeña Orquesta Reincidentes (2000)


¿Qué podía presentar después de la excelsa joya de Houdini? ¿Eh? Durante días, interminables como las noches, me pregunté eso amigos. Porque no quería volver con alguna prosaica pieza de garaje.  Y dudaba. Encima, como hace rato que lo único que hago es escuchar a La Pequeña Orquesta Reincidentes, menos ideas tenía.  Lo que pasa es que son atrapantes estos muchachos. A ver, vamos a definirme better than that, porque los Reincidentes me costaron. Me acuerdo allá, un lejano 2002 y mi primo en Alvear que me decía: Migue – que así me dice él porque es de la familia – escuchaste una banda que se llama Reincidentes, no, le dije en completo convencimiento; no sabés lo que son, loco; me dijo el primate y cargó con el disco “Nuestros años felices”  (el disco que, según wirteana opinión, cierra a todo R`n`R y arrabal lo que`l  noventa nos lastimó). Bien, me fui al carajo. Excuseme. La cuestión es que no le dí pelota a mi primo esa vez. Algunos meses después, creo; leí en algún lado sobre ellos. Entonces, cuando lo volví a ver a mi primo – que es uno de los que intercambia música con Wirtis – le dije: Loco, ¿lo tenés a los Reincidentes? Sí, boludo, me dijo; son los que te quise hacer escuchar la otra vez. No me diste ni bola. Me sentí un gil. La verdad. Pero no importa porque con la familia nos perdonamos todo. Entonces mi primo me puso ahí un disco. Este en cuestión.  Ah, no, no. Me estoy confundiendo, porque cuando lo volví a ver a mi primo me dijo que en ese momento no los tenía ahí. No obstante, me mandó con su broder, mi primo más chico; el disco de los Reincidentes. Éste que hoy les traigo.

Les contaba que escuché junto a mi primo el más chico, mientras bebíamos varias hojas de menta fría. Verde cristal. Y brindamos esa tarde, lo recuerdo a pesar de todo. Dejamos pasar el día frente a la ventana, nos miramos un rato a los ojos y nos desafiamos: ¿A que no te tomás un fondo blanco? Arruinó el ambiente lírico mi primo el más chico. Lo supe perdonar. Porque en mi familia  nos perdonamos todo.  Y levantamos los brazos con mi primo el más chico y brindamos por lo que somos. Y deliramos ese día. Venga soda, menta y hielo me decía mi primo el más chico; que este brazo se eleva por lo que soy.  Y tomamos hasta encontrar el final. Y escondíamos la cara de los espejos porque sabíamos que botón botiquín porfiaba en su nitidés, mostrándonos que todo estaba igual, entonces, mientras la cigarra silbaba su decepción; nosotros cerrábamos los ojos y estábamos otra vez. Ahí, en el patio de la casa de mi abuelo. Tomando. Un sábado en la tarde, como todos los sábados en la tarde que nos quedamos tomando después de comer toda la familia junta.  Hasta que sentimos el cuerpo hacer crack, nuestra vida hacía crack, mientras la tierra caía sobre nosotros y hacíamos crack con Los Reincidentes. Y de repente, todos los huesos rotos, venían flotando y en sueños veíamos cabecear todos nuestros sueños rotos. En eso llegó un amigo de mi primo el más chico, Victor, el cuchillero, llegó. Abrimos un vodka que mi abuelo arrimó junto con la silla para beber con nosotros. Fue en ese momento que sentí como dos de mis sombras se iban, es que había algo que mi cuerpo ya no podía reflejar. Corriendo busqué el espejo, ese al que escondí mi rostro. Y portero de mis ojos, vacíos como los frascos me dijo que era verdad: la noche en que yo nací me hicieron una sombra que al día siguiente usé. Después yo me hice la mía, lo que mostramos al sol para que se vea y refleje, pero los años de luz y las hilachas de abandono se peinan según la fé. Muy bien lo sé. Salí perseguido del baño y volví a la mesa. Allí Víctor, contaba de un amor. Un amor que se fue. Y pasa el verano, siempre es lo mismo, y en la estación se puede ver a la gente llegar y a la locura de abrazos y bolsos que cambian de mano para que cuenten cosas de lejos, cosas de allá; y cuento vagones y no aparecés y ya no me importa que el destino te traiga si yo sigo olvidándome de ti; así hablaba Víctor mientras apuraba el tercer vaso de vodka. Pero es que me hierven en recuerdos los puños y los ojos, confesaba Víctor. Nosotros sólo podíamos escuchar su llanto, porque ella nunca va a volver. Le dijimos,  con todo, que debía ser más egoísta, porque, reflexionaba mi primo el más chico, si todo lo que tengo lo de dejar aquí, si todo lo que tengo te le he de dejar a ti, entonces ¿Qué me queda cuando me entregue? Si cuando me muera lo de hacer por ella, entonces ¿Quién se morirá por mí? Relacionaba mi primo el más chico mientras mi abuelo ya se levantaba a buscar Whisky. Así pasamos la tarde. Entre vasos y palabras. La familia siempre acompaña, siempre cobija.

Bien mis amigos, hoy les traigo una banda que alimenta mucho mi hambre genuino. Porque es una banda de R`n`R devenida en Orquesta rabiosa y melancólica. Porque Reincidentes maneja unas imágenes, una lírica combinado con estructuras de rock, pero ejecutado con instrumentos de orquesta. Para mí este disco es una de las obras maestras de la música contemporánea. Tal vez les resulte exagerado. Pero es Wirtis siempre vuelve a Los Reincidentes, como a los clásicos que, cuando el tedio aparece, cuando ningún acorde propone novedad; se recurre para saber qué es lo tan bello que tiene el arte. Así de grandes son los Reincidentes para Wirtis. El tiempo sabrá darme la razón amigos, pasen y vean. Juzguen. Acá se los dejo para tal motivo: Pequeña Orquesta Reincidentes.

2 comentarios to “Pequeña Orquesta Reincidentes (2000)”

  1. El primo más chico Says:

    Querido Wirtis que placer que les hayas dado espacio a estos zarpados de la música. Ahora ¿Cuánto le debemos a mi broder por insistir con esta banda, no? porque a mi tampoco me convencían en un primer momento, y sin embargo mira ahora; tengo todos los discos y hasta se me pianto un lagrimón cuando se separaron. ¿Y que decir de Lasha? Recuerdo un asado en la que el Rockero Juan puso un disco de manal y mi broder en un momento lo interrumpió para poner la LLorona….Mmmm imaginate semejante osadía al Rockero Juan, y no, gustó, y pasó lo mismo…A propósito ¿Para Cuando algo de Lasha?…Bueno me voy despidiendo porque hoy es sabado, y vos sabes que acontece los sabados, además ya recibí el msj de advertencia a la tardanza…
    Un abrazo

    • Loco, vos a mí me vas a robar un lagrimón!! Mi primo más chico acompañando más allá de casa, acá en la web ¡Qenial! Ahora, cómo no les uba a dar espacio si son uno de los fenómenos musicales más importante que se ha dado en Sudamérica..! Jaja, ya veo que parece exagerado, pero no. Esta es la verdad.
      Cierto que le debemos tanto a ese gran muchacho que es el primo mayor, tenés toda la razón; loco. Pero bueno, ya viene el tiempo del calor y nos vamos a encontrar. Qué bueno. Bien, respecto de Lhasa, otra de las mejores obras de este tiempo, en especial el disco La llorona. Me parece tan perfecto que fue capaz de distraernos del Manal. sí, bueno hermano, me voy a subir una banda sicodélica garagera de ¡Bolivia! Que suenan como debe ser.
      Abrazos.

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